
«Después lo hago»: guía para vencer la procrastinación
¿Te suena la frase «mañana empiezo sin falta»? Si has dicho eso más de una vez, ¡bienvenido al club! Dejar las cosas para después, o procrastinar, es algo que nos pasa a casi todos, sobre todo en los últimos años del colegio. Pero entender por qué lo haces y cómo te afecta es el primer paso para darle la vuelta y tomar el control de tu tiempo, sin vivir estresado. En esta oportunidad, la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo (USAT), te trae una guía para vencer la procrastinación.
¿Qué es procrastinar?
Procrastinar es cuando eliges conscientemente posponer algo importante, aunque sabes que te traerá problemas más tarde. No es que seas flojo, es que decides activamente hacer algo más fácil o divertido en lugar de lo que de verdad tienes que hacer.
En el colegio, esto se ve clarísimo. La procrastinación académica es cuando cambias el estudiar para un examen por ver «solo un capítulo más» de tu serie favorita, o dejas un trabajo para el último día porque revisar tus redes sociales te parece más «urgente».
Muchas veces, detrás de esas ganas de aplazar todo no solo hay pereza. Puede ser que te dé miedo no hacer un buen trabajo, que una tarea te parezca tan gigante que no sabes ni por dónde empezar, o simplemente, que el tema te aburra un montón.
¿Cómo te afecta en el día a día?
Vivir dejando todo para el último minuto tiene consecuencias más grandes de lo que crees, y más en una etapa con tantas presiones como cuarto o quinto de secundaria. No se trata solo de sacar una mala nota. Esa horrible sensación de tener que hacer un montón de cosas en poquísimo tiempo es estrés puro. Te puede quitar el sueño, ponerte supernervioso antes de los exámenes y hacerte sentir que no puedes más.
Tus notas bajan: aunque a veces logres entregar todo «a tiempo», la calidad de un trabajo hecho con apuro casi nunca es la mejor. Cuando no te das tiempo para investigar, revisar y pensar bien las cosas, se nota en tus calificaciones.
Tu salud se resiente: el estrés constante te pasa factura. Puede que te duela la cabeza más seguido, te sientas cansado todo el tiempo o te cueste concentrarte. Además, sentirte culpable por no hacer lo que debías lastima tu autoestima.
Te robas tu propio tiempo libre: suena raro, pero es verdad. Por buscar un momento de diversión ahora, terminas arruinando tu tiempo libre de después. Tus fines de semana o tus tardes se llenan con tareas pendientes y al final no puedes ni descansar ni disfrutar de tus pasatiempos sin sentirte culpable.
Reconocer este patrón es el primer gran paso. Entiende que la procrastinación no es un defecto tuyo, sino un mal hábito. Y como cualquier hábito, ¡puedes cambiarlo! Si lo haces, no solo mejorarás tus notas, sino que también te sentirás mucho mejor y podrás disfrutar de verdad tus últimos años de colegio.



